EMDR es un enfoque terapéutico que permite trabajar experiencias difíciles que siguen generando malestar en el presente.
Muchas veces, situaciones del pasado continúan influyendo en cómo nos sentimos, pensamos o reaccionamos, incluso cuando creemos que ya están superadas.
La terapia EMDR ayuda a procesar estas experiencias de forma segura y respetuosa.
EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) es un modelo terapéutico avalado científicamente para el tratamiento del trauma y otras dificultades emocionales.
EMDR parte de la idea de que nuestro cerebro tiene una capacidad natural para procesar las experiencias, que a veces quedan bloqueadas tras vivencias intensas o dolorosas.
Exploramos tu historia y definimos los objetivos y el plan de trabajo.
Fortalecemos recursos de regulación emocional y explicamos el proceso para que sientas seguridad.
Identificamos los recuerdos a trabajar y los pensamientos, emociones y sensaciones asociados.
Procesamos el recuerdo para reducir la intensidad emocional que genera en el presente.
Reforzamos una creencia positiva más adaptativa vinculada a la experiencia.
Comprobamos si quedan sensaciones físicas asociadas y las procesamos si es necesario.
Orientamos al presente y finalizamos asegurando estabilidad emocional.
Revisamos cómo se ha integrado el trabajo realizado.
EMDR puede ser útil en diferentes dificultades emocionales, especialmente cuando existe un origen traumático o experiencias que no han podido integrarse adecuadamente.
Situaciones como accidentes, pérdidas, abusos o vínculos difíciles pueden dejar una huella profunda. EMDR permite trabajar estas vivencias de forma segura, sin necesidad de revivirlas de manera abrumadora.
En algunos casos, la tristeza persistente o el bajo estado de ánimo están ligados a experiencias no resueltas. EMDR ayuda a procesarlas, favoreciendo una percepción más compasiva de uno mismo y del presente.
Cuando la ansiedad tiene raíces en experiencias pasadas, EMDR puede ayudar a reducir la intensidad emocional y los síntomas físicos asociados, facilitando una mayor sensación de calma y control.
EMDR puede formar parte del abordaje de los trastornos alimentarios cuando existen experiencias que influyen en la relación con la comida, el cuerpo, una misma y los demás, ayudando a construir una percepción más amable y realista de una misma.
Cuando ciertas experiencias del pasado siguen influyendo en el bienestar emocional, EMDR puede ser útil, ayudando a integrar lo vivido y a recuperar una sensación de mayor equilibrio emocional.
Muchas personas arrastran ideas profundas como “no soy suficiente” o “algo está mal en mí”, vinculadas a experiencias pasadas.
EMDR puede ayudar a transformar estas creencias y construir una mirada más amable hacia una misma.
Cada proceso es único. Adaptamos el enfoque a tus necesidades.
El trabajo con EMDR se realiza siempre de forma progresiva, cuidando tu estabilidad emocional y respetando tu ritmo.
Antes de abordar experiencias difíciles, fortalecemos recursos internos para que el proceso sea seguro y acompañado en todo momento.
EMDR no se utiliza de forma aislada, sino integrado dentro de un enfoque terapéutico más amplio.
Combino EMDR con herramientas de la terapia cognitivo-conductual y la teoría del apego, adaptando el tratamiento a las necesidades de cada persona.
El trabajo con EMDR se realiza siempre de forma progresiva, cuidando tu estabilidad emocional y respetando tu ritmo.
Antes de abordar experiencias difíciles, fortalecemos recursos internos para que el proceso sea seguro y acompañado en todo momento.
EMDR no se utiliza de forma aislada, sino integrado dentro de un enfoque terapéutico más amplio.
Combino EMDR con herramientas de la terapia cognitivo-conductual y la teoría del apego, adaptando el tratamiento a las necesidades de cada persona.
La terapia se adapta a tu historia, tus necesidades y tu momento vital.
Podemos valorar si este enfoque encaja con tu proceso terapéutico.